LA EXPOSICIÓN

Las cámaras capturan imágenes gracias a la sensibilidad a la luz de su sensor (o película en la fotografía analógica). La luz de los objetos pasa por el objetivo hasta llegar a él. Exponer consiste en controlar esa cantidad de luz, dosificándola mediante el diafragma y el obturador. (Existen otros factores que también inciden en la exposición, como el ISO o la intensidad de la iluminación).

EXPOSICIÓN: Combinación de parámetros fotográficos (diafragma, velocidad de obturación, Iso) que determinan la cantidad de luminosidad que tendrá la fotografía. Mediante la determinación de la exposición, conseguiremos que nuestras fotografías estén: 

 – Correctamente expuestas: la iluminación es correcta. 

Subexpuestas: imagen oscura. 

Sobreexpuesta: imagen demasiado clara (o quemada). 

Para lograr una correcta exposición de una fotografía, combinaremos los tres parámetros principales que regulan la cantidad de luz que llega al sensor:


Diafragma o números f 

El diafragma es una pieza circular situada en el interior del objetivo que regula la cantidad de luz que pasa a través de éste, abriéndose más o menos. Un diafragma abierto dejará pasar más luz que uno más cerrado. El diámetro de dicha apertura viene determinado por el número f de la siguiente manera: a menor número f mayor diámetro de apertura y viceversa. 

Existe una escala normalizada de números f. La siguiente figura muestra la escala ordenada de menor número f/ (mayor apertura) a mayor número f (menor apertura): 

Pasar de un diafragma a otro significa doblar o dividir a la mitad la cantidad de luz que entra. Un diafragma 8 deja pasar el doble de luz que un diafragma 11, pero la mitad que un diafragma 5´6. Cuando se dice que se “abre” un diafragma nos referimos a poner un nº f menor, cuando “cerramos” el diafragma ponemos un nº f mayor. 


Velocidad de obturación 

Para el control de la cantidad de luz que le llega al sensor, las cámaras disponen (además del diafragma) de un obturador. Éste consiste en una cortinilla que se mantiene cerrada, impidiendo que le llegue luz alguna al sensor, y que solo se levanta en el momento de tomar la fotografía (cuando apretamos el botón de disparo), para volver a cerrarse inmediatamente después. La velocidad de obturación se refiere al tiempo durante el cual está abierto el obturador . O lo que es lo mismo, la velocidad de obturación es el periodo de tiempo durante el cual al sensor le llega luz

Al igual que el diafragma, la velocidad de obturación sigue una escala normalizada: 

Como se ha explicado, los valores de la tabla hacen referencia a tiempo o duración. Ésta duración va en relación al segundo. Además, a la hora de hablar de velocidades de obturación que son fracción de 1 segundo (velocidades más rápidas que 1 segundo), se suele omitir el numerador y solo se habla de denominador. La siguiente tabla clarificará éstos conceptos: 

Al igual que con el diafragma, cambiar de velocidad supone doblar o reducir a la mitad la luz que recibe el sensor. Así, 1/30 deja pasar el doble de luz que 1/60, pero la mitad que 1/15. La velocidad elegida define el resultado visual: las velocidades lentas (inferiores a 1/30) permiten captar imágenes en condiciones de poca luz, aunque pueden aparecer elementos movidos o borrosos. Para evitarlo y obtener nitidez con tiempos de exposición largos, es imprescindible inmovilizar la cámara apoyándola en algo estable, lo ideal es el uso de un trípode.

Por el contrario, las velocidades rápidas (superiores a 1/125) permiten «congelar» el movimiento, captando objetos veloces como si estuviesen quietos. Al estar el obturador abierto tan poco tiempo, el sensor recibe menos luz, por lo que será necesario compensar esa falta abriendo el diafragma, subiendo el ISO o reforzando la iluminación.


ISOS (Sensibilidad) 

La sensibilidad ISO es el tercer parámetro regulable de la cámara. Este concepto define qué tan sensible a la luz es el sensor en un momento dado. Al trabajar con sensibilidades más altas, el sensor es capaz de captar una mayor cantidad de luz, facilitando la fotografía en entornos oscuros.

El ISO sigue un estándar donde cada salto (100, 200, 400, 800, 1600) dobla la sensibilidad del anterior. Así, el ISO 200 capta el doble de luz que el 100, pero la mitad que el 400. Sin embargo, aumentar la sensibilidad tiene una contrapartida técnica: a mayor ISO, perdemos nitidez y aparece el ruido o grano en la imagen. Como verás en los ejemplos, la calidad visual disminuye conforme forzamos el sensor para ganar luz.

¡Eso es todo!